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Hace Miles y miles de años, en el pasado geológico de nuestro planeta, un sismo provocó que una montaña de la sierra del Estado de Hidalgo se partiera en dos; las rocas cayeron hacia adentro, muy profundo, y altas e impresionantes paredes de piedra quedaron rodeando un fértil y paradisíaco valle de flores multicolores, ríos, lagunas y un cielo tan claro que permite apreciar por las noches una luna grande y brillante.

 

Los habitantes prehispánicos de este lugar adoraban a nuestro satélite natural y por eso mismo le dieron el nombre de “Lugar de la Luna”: Metztitlán.

 

Este lugar que la naturaleza dotó de belleza, la historia se encargó de hacerlo espectacular. Hoy en día, además de la inmensa Vega llena de vegetación, el insuperable paisaje y su preciosa laguna, existen cuatro conjuntos religiosos agustinos del siglo XVI, ubicados en diversos puntos de la pared montañosa.

 

Esto es Metztitlán, un lugar conocido por muy pocos pero que ha sido declarado Reserva de la Biosfera por la impresionante cantidad de vida animal y vegetal que resguarda; en muchos casos, especies que sólo existen en este valle perdido. Para llegar es necesario salir de Pachuca por la carretera federal 105, conocida como la México-Tampico. El tiempo de recorrido en coche desde esta cuidad es de una hora y media.

 

El camino nos lleva junto al pintoresco pueblo de Real del Monte, y continua a Huasca de Ocampo, Atotonilco el Grande, siempre siguiendo los señalamientos de Huejutla y Tampico, pasando el Río Venados y el puente del mismo nombre, está la desviación hacia la Vega de Metztitlán.

 

A pesar de estar en la sierra, de pronto el paisaje parece tropical; los cactus y la tierra seca y fría comienzan a cambiar por palmeras y toda una gran variedad de plantas de clima cálido. Un paraíso perdido en medio de montaña. Tras media hora más de camino se puede ver el final de la barranca, y ahí entre la montaña, dominando el paisaje, se levanta algo que parece un palacio y que no es otra cosa más que el Convento Agustino de los Santos Reyes.

 

Fiel al concepto de ecoturismo, es importante aclarar que Metztitlán es un lugar para ver, mucho más que para hacer cosas. El paisaje es el principal atractivo, así como el contacto con la naturaleza y la apreciación de especies animales y vegetales.

En este valle escondido hay tres pueblos: Metztitlán, San Cristóbal y Santa María Magdalena. En Metztitlán es imprescindible subir al convento de los Santos Reyes, enclavado al fondo de la montaña y que destaca desde lejos.

 

Es agustino, del siglo XVI, inmenso, tipo fortaleza con almenas y un estilo arquitectónico hibrido donde destaca el románico por fuera y barroco y neoclásico por dentro. Afuera hay un inmenso atrio con una impresionante cruz, los restos de un antiguo acueducto y una capilla abierta.

En el interior destacan los vitrales, los frescos y el retablo barroco detrás del altar. Junto al templo está el patio claustral, donde vivían los monjes; ahí podemos internarnos a través de pasillos obscuros y misteriosos para explorar, llegar a la parte del coro e incluso encontrar las escaleras que llevan al techo y al campanario. ¿Cuántas veces hemos estado en el techo de un convento, parados junto a las campanas? Desde ahí se domina todo el paisaje y es inevitable el sentimiento de libertad.

Otro de los conjuntos religiosos se encuentra en el mismo pueblo, La Comunidad, lo que hoy es la cárcel está en lo que era el convento original del pueblo, mucho más pequeño, pero con claustro y templo, por lo que se puede considerar convento; aparentemente atacado muy seguido por inundaciones, razón por la cual se construyó el de la montaña; aunque más pequeño, guarda características similares con el de los Santos Reyes.

 

Otro atractivo arquitectónico es el edificio conocido como la Tercena, ejemplo de la mejor arquitectura civil del siglo XVI.

 

De Metztitlán sigue la carretera que se interna por la Vega; una visita al edén que nos permite apreciar flores nunca antes vistas, colores de todo tipo y árboles con caprichosas formas. Por este camino pronto encontraremos un pequeño templo en la punta de una roca; esta abandonado como iglesia, pero funciona como cementerio. Más adelante sobresale la iglesia de Santa María Magdalena Jihuico, casi tan monumental como el de Metztitlán, imponente, con almenas y en estilo barroco plateresco. Es desde luego más pequeño, pero se puede visitar su patio y su claustro.

 

Seguimos por el mismo camino, nos alejamos de la Vega en medio de un paisaje que parece no tener fin y no llevar a ningún lado; pasamos por un puente buscando las indicaciones de San Cristóbal, donde además de un convento menor, comienza una accidentada pero segura brecha, pegada a la escarpada montaña que finalmente nos conducirá a la escondida Laguna de Metztitlán; perfecto lugar para acampar y practicar pesca deportiva o simplemente deleitarse con la maravilla de la naturaleza. Esta laguna se formó hace miles de años, cuando el temblor del que hablamos al principio destruyó la montaña y desvió el curso del río.

Su accidentada geografía fue seguramente lo que provocó que muchas especies quedaran protegidas en la Vega, al grado de que hoy en día es hogar de 93 tipos de aves, 16 de mamíferos y varias especies de peces. En la laguna de Metztitlán habita el achequiliche, ave acuática única en su género. La fauna también hace su aparición, ya que se han registrado 11 variedades de agave, 12 de yerbas y más de 60 especies de plantas desérticas, algunas endémicas (exclusivas) de la zona.

 

En el terreno histórico el lugar también tiene su importancia; fue un gran señorío, hubo alguna época en la que todos los pueblos de alrededor reconocían como único monarca al Señorío de Metztitlán. Este Lugar de la Luna era ya poderoso cincuenta años antes de la fundación de México Tenochtitlán. Desde el siglo XV los mexicas incursionaron en mas de una ocasión en estos lares con la plena intención de dominar a los Metzcas, sin embargo estos jamás fueron sometidos. Hay quienes aseguran que este valle perdido pudo ser nada más y nada menos que el mítico Aztlán, de donde salieron los Aztecas para llegar al Valle de México. Una nueva propuesta: naturaleza, historia, leyenda y aventura, todo en la Vega de Metztitlán.

 

Many thousands of years ago, in the geological past of our planet, an earthquake made a mountain of the sierra in the State of Hidalgo, break in two rocks fell forward and formed very high and deep stone walls that surrounded a fertile and paradise-like valley with multicolored flowers, rivers, lagoons and a sky so clear that you can see the big and shiny moon at nights.

 

The pre-hispanic inhabitants of this area adored the moon and thet is why they named the place: The place of the moon, Metztitlán.

 

This place that nature endowed with beauty, history made it spectacular. Today, aside from the wonderful vegetation and the incredible landscape and precious lagoon, there are four Augustinian religious complexes from the XVI century located in diverse points of the mountain.

 

This is Metztitlán, a place knowk by few, but declared a Biosphere Reserve because of the abundant animal life and plants that it contains. In many cases some species only exist in the lost valley. To get there you must exit Pachuca through Federal Highway 105, also known as the México-Tampico. The travel time by car is about an hour and a half from the city.

 

The road takes us to the picturesque town of Real del Monte, and continues towards Huasca de Ocampo, Atotonilco el Grande, always following the signs of Huejutla and Tampico. Passing the Venados River and the bridge with the same name, there is a deviation to Vega de Metztitlán.

 

Altough it is in the sierra, the landscape seems tropical. The cactus, dry and cold earth are exchanged for palm trees and a great variety of plants of warmer climates. A lost paradise in the middle of a mountain. After a half hour on the road, you can see the end of the gorge, and from there in the mountain, dominating the landscape there is a construction similar to a palace, the Augustinian convert of the Santos Reyes.

 

Faithful to the ecotourism concept, it is important to clarify that Metztitlán is a place where there is much to see, rather than to do. The landscape is the main attraction, as well as the constant contact with nature and the appreciation of animals and plants.

 

In this valley there are three hidden towns: Metztitlán, San Cristóbal and Santa María Magdalena.

 

In Metztitlán it is forceful to climb to the convent of Los Santos Reyes, enclosed at the bottom of the mountain, and that can be see from afar. It is of Augustinian origin, from the XVI century, immense like a forrtress, with battlements and a hybrid architectonic style; a roman style is found on the inside. Outside there is a cross in a great courtyard, as well as the ruins of an old aqueduct and an open chapel.

 

In the inside there are painted glass windows, frescoes and baroque wood carved altarpieces behind the altar. Next to the temple there is a cloister patio where the monks used to live. You can walk through and explore the dark and mysterious passages, and also get to the choir and climb the stairs to the roof and bells. How many times have you been on the roof of a convent, standing next to the bells? From there you can see all the scenery and get the inevitable feeling of freedom.

 

Another religious complex is found in this same town, La Comunidad, in what today is the town jail. There is also a small convent with a cloister and temple, wich apparently was attacked often by floods. That is why another one was built on the mountains, althpugh smaller but with features similar to the Los Santos Reyes convent. Another architectonic attraction is the building known as the Tercena, an example of the best architecture of the XVI century.

 

From Metztitlán the road goes on into the Vega, a visit to Eden that allows us to appreciate flowers never seen before, with all kinds of colors and trees with capricious forms. Through this road you will soon find a small temple at the edge of a rock. It is abandoned like a church, but it still works as a cementery, Ahead, the church of Santa Maria Magdalen Jihuico stands out imposingly, almost like the one in Metztitlán, with battlements and a silver baroque style, it is smaller, but it´s patio and cloister can be vivited.

 

Following the same road, we leave La Vega in a landscape that seems not to end. We pass by a bridge where there are indications to get to San Cristobal, and where aside from a minor convent, a narrow but safe road next to the mountain will lead us to the hidden lagoon of Metztitlán, a perfect place to camp and practice fishing or simply enjoy nature.

 

This lagoon was formed many thousands of years ago when the earthquake that we mentioned before, destroyed the mountain and changed the course of the river.

 

Its broken geography certainly protected many species of animals in La Vega, to the extent that today this place is home to 93 types of birds, 16 types of mammals and many fish species. A unique fish/birds called achequiliche inhabits the Metztitlán laggon.

 

Vegetation is also exuberant, with 11 types of "agave", 12 types of herbs, and more than 60 species of dessert plants, some exclusive of this area.

 

In the historical terrain, this place also is important, it was a dominion where many towns in the area recognized the Lord of Metztitlán as the only ruler. This Place of the Moon was already powerful 50 years before the fundation of México Tenochtitlán. From the XV century on, the "mexicas" made several attempts to invade the "metzcas" (inhabitants of Metztitlán) but were unsuccessful. There are those that consider this lost valley to be Aztlán, the place from where the aztecs immigrated to the valley of méxico. A new activity proposal: nature, history, legend and adventure, all in the Vega de Metztitlán.

 

¡ To remember !

 

 

 

  • The climate is usually warm, so it is recommended that you wear adequate clothing. It is ideal to camp at the lagoon, but you may prefer one of the 2 or 3 small but nice hotels in Metztitlán, Taking a camera and video is a must.

 

  • Your car must be in perfect working conditions, because it is very difficult to find a way to repair it. Passing San Cristóbal and on the road to the lagoon, any vehicle can transit, but it is better to take vans, jeeps or vehicles with double traction.

 

  • You can find guides at the Municipalities to take you through the Biosphere Reserve, and receive adequate indications reguarding the animal species and vegetation.

 

¡ Para recordar !

 

  • El clima suele ser caluroso, po lo que hay que llevar la ropa adecuada. Lo ideal es acampar en la laguna; si se prefiere un hotel en Metztitlán los hay. Imprescindible llevar cámara fotografica y de video.

 

  • Hay que llevar el auto en perfecto estado, ya que una vez internados en la Vega dificilmente encontrará como hacer reparaciones en las comunidades, pasando San Cristóbal y camino a la laguna, el camino es adecuado para cualquier vehículo, pero lo ideal son las camionetas, jeeps o vehículos con doble tracción.

 

  • En la cabecera municipal es posible encontrar guias para recorrer con ellos la Reserva de la Biosfera y recibir adecuadas indicaciones sobre las especies animales y vegetales.

 

 

 

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